Entrevista a Cristina Lasvignes
Cristina Lasvignes, la reina de las madrugadas de la radio con su programa "Hablar por hablar"

LA JOVEN CATALANA, QUE HA ASUMIDO LA DI-RECCIÓN DEL PROGRAMA DECANO DE LA RADIODI-FUSIÓN ESPAÑOLA, HA-BLA EN EXCLUSIVA DE LA MAGIA DE LAS MADRU-GADAS.
Cristina Lasvignes afronta este reto con la ilusión de llevar el timón del barco del que durante mucho tiempo formó parte; un programa con una trayectoria de éxito y líder de audiencia en las madrugadas radiofónicas con 614.000 oyentes diarios según el último EGM.
¿Cómo sabes si una historia es verdad o es mentira?
No lo puedo saber, nadie lo puede saber. Dentro del periodismo, digamos que este es el peor periodismo en ese sentido, porque no podemos corroborar nada de lo que nos cuentan. Pero hay historias que desde un principio sabes que no pueden ser mentira.
¿Por ejemplo?
Una noche nos llama un señor, Luisma, y nos cuenta la siguiente historia: Señorita, yo llamo porque un amigo me ha hecho una faena. Yo me quedé viudo hace unos años, y uno tiene sus necesidades, así que iba de prostitutas en el pueblo. Pero es que las prostitutas desde hace dos años no me quieren ni pagando. Yo le decía: Pero Luisma, ¿usted paga lo mismo que los demás?. Contestaba: Sí, sí, señorita, pero me dicen que ya estoy viejo y que no me quieren. El caso es que hace dos años decidí comprarme una muñeca hinchable, y oiga, señorita, ¿se puede creer que me estoy enamorando de ella? Se llama Petra, le pongo pelucas, le compro ropa interior diciendo que es para mis nietas y luego se la regalo a ella. La faena del oyente, por lo que se ve, es que él se lo había contado a un amigo, y ese amigo a todo el pueblo. Y ahora era el hazmereír de allí. Hay un momento en el que le pregunto: Luisma, ¿cuánto tiempo lleva con Petra, con su muñeca?. Y empieza: Ay señorita -y él mismo ya se empieza a reír- con la última un poco menos. Es que con la primera, un día que estaba viendo la tele con ella se me escurrió, se quemó con el brasero y explotó, ¡pero no se imagina qué explosión!. Él mismo comenzó a partirse de risa, incluso fue la primera vez que a mí me ha dado un ataque se risa de no poder seguir.
¿Cómo sabes que eso no es mentira?
Por la palabra brasero. ¿A quién se le puede ocurrir esa historia? A nadie, ¡ni a Almodóvar!
En este caso el oyente se empezó a reír, pero y si no lo hace y tú no puedes evitar la risa, ¿cómo reaccionas?
Para eso hay que tener mucho respeto, así que en esos casos lo que se hace es cortar la antena. Por supuesto, si él me lo estuviera contando serio, en la vida me reiría. La verdad es que en eso sí que se tiene mucha empatía con el oyente. Igual que en algún momento se te puede saltar una lágrima.
¿Has llorado en antena?
Sí, además me ha sorprendido. En este programa tienes que tomar distancia con las historias, porque si te afectan no podrías hacer cada noche el programa. Es como un oncólogo, si se implicara con cada caso de cáncer no podría seguir trabajando. Pues esto es lo mismo. A mí me ha sorprendido una cosa: he estado cuatro años como productora de este programa siendo el filtro, es decir, cogiendo las llamadas. En esos cuatro años sí que he sentido muchas historias, nos las hemos llevado a casa, aunque eso no se debería hacer. Pero en cambio en antena he tenido un par de historias que por algo me han llegado y sí que he tenido dos momentos débiles, de coger aire, respirar e intentar seguir. Con el siguiente oyente es como se me pasa.
Sobre todo porque cada llamada es una historia completamente distinta a la anterior...
Sí, no tienen nada que ver. Lo primero porque no hay llamadas preparadas. Las que no entran en una noche no se guardan para el día siguiente. Es decir, cuando empiezo un programa no tengo ni idea de lo que va a haber, cada uno habla de lo que quiere, puedes pasar de la historia de una mujer maltaratada, una historia de verdad increíble, y el siguiente oyente que entra dice que depués de lo que ha contado esa mujer lo suyo es una tontería. Ellos mismos se sienten cortados. Pero todas las llamadas tiene su sentido y su porqué.
¿Qué preparación tiene un programa de este tipo donde nunca se sabe lo que va a pasar?
Venimos tres horas antes, porque este programa tiene mucho trabajo de campo. Nosotros tenemos un archivo sonoro, vamos guardando llamadas, mis compañeros sacan cortes de algunas de ellas, las guardan, ponen la fecha, ponen el tema... Porque todo eso en un futuro puede valer para hacer especiales. Además, cada día empiezo con cortes de llamadas de la noche anterior. La canción que se pone la suelo elegir yo. Al final hemos rescatado esa vieja fórmula de las dedicatorias en la radio, que es lo más antiguo que hay. Al final de la semana hacemos un montaje con una selección algunas de las llamadas. Pero este programa es directo puro y duro.
¿Hay algo que te haya llamado la atención trabajando en Hablar por hablar ?
Los suspiros de los oyentes. Hay muchos que después de contarte su historia, suspiran. Es una gran descarga la que hacen, porque te están desvelando algo que no han contado nunca en su vida, y de repente lo están relatando ante seiscientas mil personas, pero les da igual.
¿Cómo es posible que te acuerdes de los nombres y de las historias de los oyentes que vuelven a llamar al programa?
Nosotros lo que hacemos es pasar los datos a ordenador, porque uno no puede tener una base de datos tan grande en la memoria. Pero yo no tengo en el estudio el archivo de cuatro años de programa, yo tengo el archivo de la semana. Si no me acuerdo, yo soy muy sincera y lo digo. Pero te pongo un ejemplo: un señor nos llamó hace tres años y nos contó que tenía una hija que se llamaba Cristina, que se cayó patinando, entró en coma y al cabo de los dos meses nos volvió a llamar para decir que Cristina había muerto. Por eso cuando me preguntan que cómo me acuerdo, mi respuesta es: Pero, ¿cómo no me voy a acordar?
¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar por la noche?
Lo mejor es que te quitas atascos y agobios. La relación con los compañeros es muy distinta a la que se tiene de día, somos menos y es más personal, te conoces más. En cuanto al programa, yo creo que sería imposible hacerlo de día. Lo primero porque cuando nos llaman a esas horas están solos, el resto del mundo duerme. Es cuando se sientan y paran de trabajar, de moverse... Es un momento para pensar, para encontrarse con uno mismo. Luisma nunca nos llamaría a las tres de la tarde.
Cristina, ¿tú llamarías a Hablar por hablar si fueses oyente?
(Se queda pensativa) Pues no tengo ni idea, creo que nunca me atrevería a llamar hasta que de repente algo me impulsara a marcar el número. Lo que sí que he hecho es llamar a Si amanece nos vamos.
¿Cómo fue la experiencia?
En Si amanece nos vamos hicieron una pregunta sobre una canción que yo había puesto en Hablar por hablar , así que decidí llamar, además entré como Cristina Lasvignes, redactora de Hablar por hablar . Me puse más nerviosa que en toda mi vida, ¡y eso que tenía experiencia! Cuando dijeron mi nombre me puse muy nerviosa. Por eso, ahora en antena cuando algún oyente me dice: ¿Te puedes creer que me he puesto nervioso?, yo les digo: Tranquilo, lo entiendo.
En la calle, ¿te reconocen por la voz?
No, es más, me hace mucha gracia que casi todo el mundo, cuando me conoce primero y luego escucha el programa me dice que no parezco yo. O al revés, cuando me escuchan y luego me ven suelen decirme que parecía más mayor. Lo cual me gusta.
¿Desde cuándo decidiste ser periodista?
Yo nunca he querido ser periodista, yo quería ser veterinaria, vivr con animales... Lo que a mí me gustaba era escribir, y ví que esta carrera era la más parecida a la de escritor. De repente, descubrí un mundo apasionante. La radio fue igual. Yo nunca escuchaba la radio, pero caí en la SER muy jovencita, en tercero de carrera y ya no la cambio por nada. La compagino con todo, pero no la cambio.
Fuente: Europa press
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(*) En algún momento, en algún lugar, Cristina Lasvignes ha comentado ser madrileña.

clamores dijo
vaya derroche de sensibilidad, felicidades Cristina, ojalá estes un monton de años en el programa.
klio gracias por traernos hasta aqui esta entrevista.
un saludo para tod@s.
18 Julio 2007 | 01:54 AM